La torre que me sostiene

La torre Eiffel fue inaugurada en París el 31 de marzo de 1889

Llegué sin ruidos el 31 de marzo de 1966. Fecha de escasos titulares rimbombantes, salvo la noticia de que los soviéticos lanzaron ese día su sonda espacial Luna 10, la primera que entró en órbita alrededor de la luna. Para suerte de los Aries de mi generación aquel era un año tremendo. José Lezama Lima publicó su novela Paradiso, Truman Capote sorprendió con A sangre fría y Mario Vargas Llosa bautizó La casa verde. Bob Dylan se divertía con Blonde on Blonde, aclamado como uno de los mejores discos de la historia del rock, y The Beatles le disputaba las ventas con el álbum Revolver. Elizabeth Taylor se robó el Oscar con su papel protagónico en Who’s afraid of Virginia Woolf? y el general Charles de Gaulle saltó a la cúspide mediática al retirar a Francia del mando integrado de la OTAN. Le bastó con una carta «amable» al presidente Lyndon Johnson donde le exigió el cierre de todas las bases militares estadounidenses en el país galo.

La genética, aunque no esté probado, debe tener un alto componente espiritual. No es lo mismo nacer en el año en que Bob Dylan cantaba I Want You que escuchar a Dákiti, de Bab Bunny, como canción de cuna. Con el tiempo descubrí que el 31 de marzo no era un día cualquiera. En esta fecha, pero de 1889, los parisinos inauguraron la torre Eiffel. En 1909 los ingleses lo eligieron para iniciar la construcción del RMS Titanic y así lo anunciaron al mundo. De los dos acontecimientos elegí el primero para juntarlo a mi celebración anual y tomé el segundo como enseñanza: navegar por la vida con precaución, porque hasta los más grandes pueden tropezar con un pedazo de hielo y hundirse.  

Cumplo 56 años en un mundo que no conserva la paz y la energía espiritual de 1966. El reguetón se ha convertido en la banda sonora oficial de la prole TikTok. En la Europa actual no existen estadistas con aquello que le sobró al general De Gaulle para sacar del continente a los aviones y cohetes gringos. Los Oscar del cine quedaron para trasmitir en vivo garnatones de machirulos y elogiar al vestido más explícito de la alfombra roja. Para colmo, ya nadie se atreve a emular a Lennon y no escuchamos ni una sola canción capaz de bajar los misiles que vuelan sobre Ucrania. No me engaño, medio siglo atrás el mundo no era un lugar perfecto. Nosotros, los de entonces, nos rendimos ante la televisión que mostraba la realidad en colores, pero no imaginamos que la especie humana se dejaría someter después de forma tan brutal por Internet, las redes sociales y los videojuegos.

Los nacidos entre 1965 y 1982 fuimos parametrados como Generación X, Generación Perdida e incluso Generación Peter Pan. Hasta cierto punto somos los responsables de lo bueno y lo malo que hoy empaca a nuestros sucesores: la Generación Y (o millennials), la Generación Z (o centennials) y la Generación Alfa que ya gatea en la cola a toda prisa. Hemos sido una suerte de bisagra entre los «baby boomers» y nuestros hijos. A los primeros (analógicos) los tenemos todavía a la vista en las ventanillas de los bancos, pegados a la tele, la radio y los periódicos impresos. Los segundos llegaron con un móvil adosado y pasan de nuestros libros, películas, series y banda sonora. Son los nativos digitales y en su favor podemos reconocerles cinco valores que marcan diferencia: autodidactas, multifacéticos, visuales, tolerantes y colaborativos.

Entro a los 56 años acompañado de una novia millennials y un hijo centennials. Lo que podría parecer un reto se convirtió en fortaleza de tres atalayas. En la lucha diaria por complementarnos aprendemos de las experiencias de cada uno. Más que la parisina Eiffel, son ellos la torre firme que me sostiene. A los dos, Alina y Diego, dedico este cumpleaños, con la alegría de contar con los mejores compañeros de viaje. Será, como siempre, un día íntimo y también anónimo. Para los medios el 31 de marzo es el Día Internacional de la Comunidad Transgénero, el Día de la Libertad en Malta, del Agua en Argentina, del Taco en México, del Libro en Cuba y el Día mundial del Backup, para recordarnos la importancia de las copias de seguridad. No es casual que yo guarde a mis afectos y amigos en la nube del corazón.


Unicornio / Silvio Rodríguez y Chucho Valdés

El 31 de marzo de 1990 el cantautor Silvio Rodríguez pudo volver a cantar en Chile, después de 17 años prohibido por la dictadura militar de Augusto Pinochet. Ese día, mientras yo celebraba mis 24 años, Silvio regaló uno de sus más hermosos conciertos a 75 000 personas en el Estadio Nacional de Santiago de Chile.


I Want You, Bob Dylan (1966, como canción de cuna)


La receta de Mojito: tutorial en 48 segundos… (+18/Cubano)

Tutorial del auténtico mojito cubano

Un comentario en “La torre que me sostiene

  1. Aun con este panorama tan desolador al que nos asomamos cada día sigo creyendo que la vida florece a cada paso , al menos debajo de mis pies.
    Espero que tu día a día sea también primaveral.
    Feliz cumpleaños Félix, que tengas un día pleno, íntimo, anónimo donde no falten los afectos y el amor.

    Le gusta a 1 persona

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